Manejo Integrado del colmenar durante la baja temporada. Revisación otoñal

Ing. Agr. Raúl Carlos Pérez 

  • JTP Producción Animal I  
  • Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales UNLP 

 Estamos ingresando al inicio de la baja temporada en el manejo de las colmenas. Primero debemos interpretar que significa el concepto Baja Temporada Apícola. Desde el criterio de manejo del apiario es la unión de dos ciclos productivos, es decir, la temporada que finalizó y la que está por comenzar. Puede resultar especial el concepto de que durante la baja temporada se unen los dos ciclos productivos. Pero esto es muy acertado si consideramos el Manejo Integrado del Colmenar. La baja temporada incluye las estaciones de otoño e invierno, pero bien sabemos que para las abejas, estas estaciones no las interpretan desde el calendario, sino lo hacen desde los estímulos presentes en el medio ambiente, clima y floración melífera, por ejemplo, presentes en cada una de las regiones apícolas de la Argentina. Por lo cual, para las abejas el otoño no inicia el 21 de marzo ni el invierno el 21 de junio. 

Ya cercanos al otoño debemos considerar que es la época del año en donde se deben realizar todas las prácticas apícolas necesarias para preparar el futuro racimo invernal que se empezara a formar cuando empiece la época del frio. En forma precisa, la Revisación otoñal incluye los trabajos a realizar en las colmenas, mientras que en la Invernada deberemos hacer los controles pertinentes. 

Deberemos prestar especial atención a los Factores Directos del Manejo Integrado del colmenar, a saber: Sanidad, Genética, Alimentación y Manejo de los espacios, destacando que todos tienen la misma importancia. Asimismo los Factores Indirectos como Clima y Floración tienen su incidencia especial en esta época del año. 

  1. Sanidad. 

 

Aplicación de acaricidas en la cámara de cría

Nos encontramos ahora en el período denominado postcosecha, ya que la cosecha está prácticamente finalizada en la mayoría de las regiones. Aquí se deberá hacer el monitoreo para controlar la carga de varroosis presente en esta época. Recordemos que, aunque la carga pueda ser baja en abejas adultas siempre se deberá considerar que en la cría hay promedio 3 veces mas ácaros, por lo tanto, en zonas de climas cálidos, templados, subtropicales entre otros, todavía hay mucha cría, el porcentaje de varroosis puede resultar alarmante si no se realizan los monitoreos y la Prueba del Frasco para saber la carga parasitaria presente. Es importante que una vez que sabemos el estado del colmenar, si monitoreamos un 10%  de las colmenas del apiario, en forma individual para cada colmena, de deberá interpretar que el valor presente de varrooasis no es el promedio de las muestras analizadas, sino el valor de la colmena con mayor carga, lo que representa el status sanitario del apiario respecto a varroosis. Por medio de la Resolución SENASA 81/2015, se establece que todos los productores apícolas del país deben controlar el nivel de infestación de varroosis en sus colmenas. Para ello, los productores deben monitorear la población de ácaros a lo largo de todo el ciclo productivo y evaluar la aplicación de tratamientos acaricidas autorizados, respetando la forma y tiempo de aplicación según indica el marbete o envase del producto.  Por lo cual es de suma importancia los monitoreos, controles y tratamientos en la postcosecha. Así las abejas ingresan controladas a la baja temporada. 

 

Lo mismo aplica a todas las patologías, tanto de crías como de adultas que pudieran presentarse en el colmenar, para accionar el control que corresponde realizar tanto desde la higiene y la profilaxis como los tratamientos medicamentosos y el manejo de las colmenas. 

  1. Alimentación 
Ubicación sugerida de cuadros con miel y con polen

Es sabido que las abejas consumen miel como alimento energético, polen como proteico y agua  para su metabolismo. Por lo cual durante la revisación otoñal debemos ser muy cuidadosos en respetar las cantidades promedios de reservas nutricionales, las cuales pueden variar según las condiciones climáticas regionales. Podemos considerar, a modo de ejemplo que en zonas cálidas y templadas los valores que se suelen dejar a fin de temporada son aproximados a 12 a 15 kg de miel y 2 a 3 cuadros de polen para preparar una cámara de cría simple. Cuando es doble se suele dejar 22 a 25 kg de miel y 4 a 5 cuadros de polen. Estos son valores sugeridos y en función de como se presente la baja temporada estos pueden variar. Lo importante es evitar el stress nutricional para mantener el vigor de la colonia. Los alimentos deben estar siempre disponibles en la cámara de cría, el polen en contacto con la cría y a continuación los panales con miel en los extremos. A modo de ejemplo en la organización de una cámara de cría simple, en la posición 1 y 2 , 9 y 10 se colocan cuadros con miel, en la ubicación 3 y 8 los de polen, siendo los cuadros 4,5,6 y 7 los que contienen la cría. Esto es una recomendación técnica estimativa.  

Los cuadros de miel y/o polen restantes pueden colocarse en el alza superior separada por la entretapa a fin de bajarlos a la cámara de cría simple cuando deban ser reemplazados por los vacíos, durante los controles de baja temporada.  

Muchas veces encontramos que hay cuadros de cría que tienen coronas de polen, bordeadas por miel, como muestra la siguiente imagen. Estas deben ser cuantificadas también, tarea que puede llegar a ser confusa para los nuevos apicultores, hasta que adquieren experiencia.  

1. Panal de cría con corona de polen y miel | 2. Panal de cría con corona de miel   

 

Es importante destacar que el mejor plan de alimentación para las abejas es el natural es decir miel y polen que ellas mismas acopiaron y garantizan su correcta nutrición.  

Aquí observamos una cámara de cría perfectamente acondicionada en donde destacamos las reservas nutricionales a los costados 

 

 

Es necesario evitar el stress nutricional por falta de alimentos, por lo cual, durante la revisación otoñal debemos evaluar en forma consiente las necesidades y cantidades disponibles. Para ello en caso de tener pocas reservas se deberá aplicar jarabes sustitutos de miel y suplementos de polen autorizados por el SENASA para uso exclusivo en apicultura a fin de que las abejas puedan acopiarlos en forma ordenada. Estos deberán ser aplicados mediante alimentadores tipo Doolittle. Recordemos que no debemos suplementar con miel y polen de origen desconocido o de colmenas que se murieron sin conocer la causa ya que pueden trasmitir enfermedades como Loque americana por ejemplo.  

El polen resulta imprescindible al inicio de la revisación otoñal para conformar la abeja invernal de larga vida y a la salida de la invernada para reactivar la alimentación de las nuevas crías que se generarán. No debemos aplicar suplementos sin necesidad alguna en la baja temporada puesto que estaremos estimulando la actividad de la colonia sin necesidad.  

 

  1. Espacios  

Es recomendable acondicionar a las colmenas en cámaras de cría simple en zonas templadas y cálidas y en caso que el vigor sea mayor procederemos a acondicionarlas en cámaras de crías dobles. Para ellos, con el avance del otoño vamos a ir reorganizando de tal manera que las colmenas que estaban en doble cámara de cría se vayan transformando en simple, para lo cual vamos bajando los cuadros de cría a la cámara simple, dejando siempre los alimentos miel y polen a los costados de la misma. Es importante no forzar esta reducción, sino que se produzca en forma natural y biológica, según baje el ritmo de postura de la reina. Por ello la importancia de recordar que la revisación otoñal es para paulatinamente hacer todas las prácticas necesarias para que la colonia forme su efectivo racimo invernal.  

Las reservas excedentes que quedan se colocaran en un alza arriba de la cámara de cría simple, separada por la entretapa, a fin de ser utilizadas cuando se consuman los cuadros de la cámara simple, durante los controles invernales. Para las cámaras de cría doble se utiliza el mismo criterio. 

              

Cámara de cría simple separada por entretapa del alza con reservas de miel/polen.  

 

  1. Genética  

Durante el transcurso de la alta temporada, ya habremos identificado cuales son las colmenas que tienen reinas que ya cumplieron su vida útil y deberán ser reemplazadas. Por ejemplo, empiezan a tener características de comportamiento como es la disminución de la cantidad de postura diaria y su andar suele ser errático, o bien presenta características físicas como brillo por haber perdido pilosidad y las alas empiezan a estar roídas. Para ello recordemos que, cuando compramos reinas a  cabañas , se realizan por encargue previo. De esta forma nos garantizamos contar con reinas fecundadas seleccionadas, al final del verano. En caso que seamos nosotros los que criemos nuestras propias reinas, es fundamental hacer una correcta selección fenotípica de las madres que vamos a utilizar y que haya zánganos disponibles en la naturaleza para su fecundación. Por ellos debemos ser muy cuidadosos con las fechas a fin de disponer de reinas fecundadas para hacer el recambio. Siempre es conveniente utilizar las jaulas tipo Benton para su introducción y recomendable que las reinas sean marcadas con el color del año correspondiente a fin de realizar su correcta identificación. 

Los recambios deben ser realizado a fin de garantizar el vigor del racimo invernal y que puedan alcanzar un buen desarrollo a inicios de la primavera. 

Factores indirectos del Manejo Integrado del colmenar 

Para finalizar vamos a referirnos a algunos de los Factores Indirectos que influyen en el manejo del colmenar y son cruciales en esta época del año, es decir durante el ingreso a la baja temporada. El clima cambiante, el verano que pareciera que no quiere irse o el otoño que tarda en llegar, sumado al fin de la floración melífera puede generar grandes problemas. El mas importante en esta época del año es el riesgo de pillaje, para lo cual debemos estar muy atentos a fin de observar y evaluar si  puede aparecer el pillaje, situación que pone en riesgo el colmenar. Por ello se sugiere no demorar las prácticas necesarias para poder iniciar la organización estacional del otoño en nuestros apiarios. Un verano prolongado sin floración melífera puede traer aparejado que la reina no corte la postura y se consuman en cantidad las reservas nutricionales en forma anticipada. Para ello debemos evaluar la necesidad de realizar un plan de alimentación artificial nutritiva. 

Realizados todos los controles tanto Directos como Indirectos del Manejo Integrado del Colmenar nos garantizará tener un excelente ingreso a la baja temporada apícola.  

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