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Sociedad Argentina de Apicultores: Fundada por apicultores para  Representar, Capacitar y Difundir al sector Apícola. Desde 1938 conteniendo la libre expresión de los  Apicultores Argentinos

SADA es Representación: La Sociedad participa de los Consejos Apícola Nacionales, Provinciales, Regionales y Locales.  Está presente en las mesas técnicas, representando siempre la opinión de los apicultores. Miembro de FILAPI y de APIMONDIA, ocupando hoy la vicepresidencia de la misma.

SADA es Capacitación: Desde 1938 funciona la escuela de Apicultura, sus cursos son reconocidos tanto nacionalmente como  internacionalmente.  El plantel de docentes está  integrado por apicultores, técnicos y prestigiosos especialistas de diferentes organismos.

SADA es Difusión: Genera espacios de participación, aprendizaje e intercambio  organizando y participando de congresos internacionales, nacionales, ferias y exposiciones.

Luego de diferentes encuentros convocados por el gobierno nacional, en donde una vez más los representantes del sector apícola volvieron a expresar las necesidades para el desarrollo del sector (desde el año 2012, SADA viene presentando un documento con propuestas para mejorar la apicultura nacional), se firmó el acuerdo de la cadena de valor apícola.
El día 26 de Abril, con la presencia de la presidenta de la nación y  en el marco de los convenios sectoriales que se vienen firmando impulsados por el Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, Jorge Capitanich, se firmó el “Convenio Marco de la Cadena de Valor Apícola”. Este acuerdo supone el compromiso en la ejecución de acciones fijadas por el Estado, para el crecimiento, empleo y exportaciones del sector durante el bienio 2014-2015. Para este acto el gobierno seleccionó a 5 entidades representantes  de la cadena  apícola. Las convocadas fueron: SADA, Nexco, Asociación de Apicultores de J.J. Castelli, Cooperativa Apícola Namuncurá y Grúas San Blas.
El convenio establece una serie de metas para el bienio 2014-2015 como son: el aumento de apicultores (12,5%), las colmenas (10%), la producción de miel (23%), las exportaciones del sector (20%), reducir de un 30% a un 10% la pérdida de colmenas entre otras. Para contribuir al cumplimiento de las metas “consensuadas” en el presente convenio, el Estado Nacional pone a disposición de la cadena de valor una serie de programas y acciones de incentivo a la producción donde las empresas de la cadena de valor apícola podrán acceder a los mismos siempre que cumplan los requisitos establecidos en los respectivos regímenes. (ver convenio) 
 
Es claro que lo propuesto por el gobierno es lo anhelado por el sector y que las metas comprometidas, de cumplirse, mejorarían el posicionamiento de la apicultura. No obstante, y lamentablemente, el convenio no presenta herramientas concretas para el desarrollo de los objetivos que se propone. Todos los programas y acciones de incentivo a la producción que el Estado se compromete a poner a disposición existen previamente a la firma del convenio, el problema radica en que los diferentes actores del sector no accedían ni podrán acceder debido a los por los requisitos vigentes. 
 
También y a raíz de los comentarios enviados por las entidades del sector durante las negociaciones para el armado del Convenio, se elaboró un documento donde se establece una mesa interministerial (ver documento),  que plantea algunos aspectos que si se analizan seriamente pueden tener un buen impacto en la realidad de la apicultura, como ejemplo, el tema retenciones o aranceles de ingreso a la Unión Europea, etc. Sin embargo, no encara el asunto de fondo.
 
El problema  central, que es la devastación de la flora y de la abeja, producto del modelo agrícola ganadero actual implementado en Argentina, refrendado por el PEA2, no es trabajado ni tenido en cuenta en toda su magnitud. Apenas existe una referencia al  tema de los neonicotinoides, en donde se plantea, una vez más,  procedimientos que ya existen en la actualidad y no son eficientes, como por ejemplo, la evaluación de los efectos de los plaguicidas tanto individualmente como en sinergismo con otros productos, tarea que debe hacer SENASA antes de aprobar un producto y que específicamente SADA le solicitara al organismo la prohibición del uso de estos principios activos como medida precautoria hasta estudiar su verdadero efecto en las abejas, en junio del 2013 (ver documento)
 
Sin duda, un acuerdo de estas características genera expectativas en el sector, que a la vez se pregunta cómo podrá crecer la apicultura argentina si la estrategia agropecuaria propuesta oficialmente es un modelo agrícola que no promueva el desarrollo sustentable donde no tiene  lugar el crecimiento de la apicultura.